<?xml version="1.0" encoding="iso-8859-1" ?>
<?xml-stylesheet type="text/xsl" href="RSS_xslt_style.asp" version="1.0" ?>
<rss version="2.0" xmlns:WebWizForums="http://syndication.webwiz.co.uk/rss_namespace/">
 <channel>
  <title>Moyahua Foro : EL PORTERO DEL PROSTÍBULO</title>
  <link>http://www.moyahua.com/forum/</link>
  <description><![CDATA[This is an XML content feed of; Moyahua Foro : Jorge Bucay : EL PORTERO DEL PROSTÍBULO]]></description>
  <copyright>Copyright (c) 2006-2013 Web Wiz Forums - All Rights Reserved.</copyright>
  <pubDate>Sun, 12 Apr 2026 06:02:20 +0000</pubDate>
  <lastBuildDate>Thu, 18 May 2006 00:08:16 +0000</lastBuildDate>
  <docs>http://blogs.law.harvard.edu/tech/rss</docs>
  <generator>Web Wiz Forums 11.04</generator>
  <ttl>360</ttl>
  <WebWizForums:feedURL>www.moyahua.com/forum/RSS_post_feed.asp?TID=1206</WebWizForums:feedURL>
  <image>
   <title><![CDATA[Moyahua Foro]]></title>
   <url>http://www.moyahua.com/forum/forum_images/web_wiz_forums.png</url>
   <link>http://www.moyahua.com/forum/</link>
  </image>
  <item>
   <title><![CDATA[EL PORTERO DEL PROSTÍBULO :  EL PORTERO DEL PROST&#205;BULO  Cursaba...]]></title>
   <link>http://www.moyahua.com/forum/forum_posts.asp?TID=1206&amp;PID=2366&amp;title=el-portero-del-prostbulo#2366</link>
   <description>
    <![CDATA[<strong>Author:</strong> <a href="http://www.moyahua.com/forum/member_profile.asp?PF=15">RRUIGLEZ</a><br /><strong>Subject:</strong> 1206<br /><strong>Posted:</strong> 18 mayo 2006 at 12:08am<br /><br /><B><FONT size=2><P align=center><FONT color=#996600>EL PORTERO DEL PROSTÍBULO</FONT></P></B><P align=justify></P><P align=justify><strong><FONT size=1>Cursaba la mitad de la carrera y, como muchos, de repente empecé a replantearme mi decisión de estudiar. Llevé el tema a mi terapia. Yo me daba cuenta de que me presionaba y me forzaba para seguir estudiando.</FONT></strong></P><P align=justify><strong><FONT size=1>—Ése es el problema –dijo Jorge—. Mientras sigas creyendo que "tienes que" estudiar y recibirte, no hay posibilidades de que lo hagas con placer y mientras no haya por lo menos un poco de placer, algunas partes de tu personalidad te van a jugar malas pasadas.</FONT></strong></P><P align=justify><strong><FONT size=1>Jorge repetía hasta aburrir que no creía en el esfuerzo. Decía que nada útil se puede conseguir esforzándose. Sin embargo...</FONT></strong></P><P align=justify><strong><FONT size=1>en este caso yo creo que se equivocaba. Por lo menos sería la excepción que confirma la regla.</FONT></strong></P><P align=justify><strong><FONT size=1>—Pero Jorge, yo no puedo dejar de estudiar –dije— yo no creo que en el mundo en que me va a tocar vivir, yo pueda ser alguien si no tengo un título. Una carrera de alguna manera es una garantía.</FONT></strong></P><P align=justify><strong><FONT size=1>—Puede ser –dijo el gordo— ¿Sabes lo que es el Talmud?</FONT></strong></P><P align=justify><strong><FONT size=1>—Sí.</FONT></strong></P><P align=justify><strong><FONT size=1>—Hay un cuento en el Talmud, trata sobre un hombre común.</FONT></strong></P><P align=justify><strong><FONT size=1>Ese hombre era el portero de un prostíbulo.</FONT></strong></P><P align=justify><strong><FONT size=1></FONT></strong></P><P align=justify><strong><FONT size=1>No había en aquel pueblo un oficio peor conceptuado y peor pagado que el de portero del prostíbulo... Pero ¿qué otra cosa podría hacer aquel hombre?</FONT></strong></P><P align=justify><strong><FONT size=1>De hecho, nunca había aprendido a leer ni a escribir, no tenía ninguna otra actividad ni oficio. En realidad, era su puesto porque su padre había sido el portero de ese prostíbulo y también antes, el padre de su padre.</FONT></strong></P><P align=justify><strong><FONT size=1>Durante décadas, el prostíbulo se pasaba de padres a hijos y la portería se pasaba de padres a hijos..Un día, el viejo propietario murió y se hizo cargo del prostíbulo un joven con inquietudes, creativo y emprendedor. El</FONT></strong></P><P align=justify><strong><FONT size=1>joven decidió modernizar el negocio. </FONT></strong></P><P align=justify><strong><FONT size=1>Modificó las habitaciones y después citó al personal para darle nuevas instrucciones.</FONT></strong></P><P align=justify><strong><FONT size=1>Al portero, le dijo:</FONT></strong></P><P align=justify><strong><FONT size=1>—A partir de hoy, usted, además de estar en la puerta, me va a preparar una planilla semanal. Allí anotará usted la cantidad de parejas que entran día por día. A una de cada cinco, le preguntará cómo fueron atendidas y qué corregirían del lugar. Y una vez por semana, me presentará esa planilla con los comentarios que usted crea convenientes.</FONT></strong></P><P align=justify><strong><FONT size=1>El hombre tembló, nunca le había faltado disposición al trabajo pero...</FONT></strong></P><P align=justify><strong><FONT size=1>—Me encantaría satisfacerlo, señor –balbuceó— pero yo...</FONT></strong></P><P align=justify><strong><FONT size=1>yo no sé leer ni escribir.</FONT></strong></P><P align=justify><strong><FONT size=1>—¡Ah! ¡Cuánto lo siento! Como usted comprenderá, yo no puedo pagar a otra persona para que haga estoy y tampoco puedo esperar hasta que usted aprenda a escribir, por lo tanto...</FONT></strong></P><P align=justify><strong><FONT size=1>—Pero señor, usted no me puede despedir, yo trabajé en esto toda mi vida, también mi padre y mi abuelo...</FONT></strong></P><P align=justify><strong><FONT size=1>No lo dejó terminar.</FONT></strong></P><P align=justify><strong><FONT size=1>—Mire, yo comprendo, pero no puedo hacer nada por usted. Lógicamente le vamos a dar una indemnización, esto es, una cantidad de dinero para que tenga hasta que encuentre otra cosa. Así que, los siento. Que tenga suerte. </FONT></strong></P><P align=justify><strong><FONT size=1>Y sin más, se dio vuelta y se fue.</FONT></strong></P><P align=justify><strong><FONT size=1>El hombre sintió que el mundo se derrumbaba. Nunca había pensado que podría llegar a encontrarse en esa situación.</FONT></strong></P><P align=justify><strong><FONT size=1>Llegó a su casa, por primera vez, desocupado. ¿Qué hacer?</FONT></strong></P><P align=justify><strong><FONT size=1>Recordó que a veces en el prostíbulo cuando se rompía una cama o se arruinaba una pata de un ropero, él, con un martillo y clavos se las ingeniaba para hacer un arreglo sencillo y provisorio. Pensó que esta podría ser una ocupación transitoria hasta que alguien le ofreciera un empleo.</FONT></strong></P><P align=justify><strong><FONT size=1>Buscó por toda la casa las herramientas que necesitaba, sólo tenía unos clavos oxidados y una tenaza mellada. Tenía que comprar una caja de herramientas completa. Para eso usaría una parte del dinero que había recibido.</FONT></strong></P><P align=justify><strong><FONT size=1>En la esquina de su casa se enteró de que en su pueblo no había una ferretería, y que debería viajar dos días en mula para ir al pueblo más cercano a realizar la compra. <I>¿Qué más da? </I>Pensó, y emprendió la marcha.</FONT></strong></P><P align=justify><strong><FONT size=1>A su regreso, traía una hermosa y completa caja de herramientas. No había terminado de quitarse las botas cuando llamaron a la puerta de su casa. Era su vecino.</FONT></strong></P><P align=justify><strong><FONT size=1>—Vengo a preguntarle si no tiene un martillo para prestarme.</FONT></strong></P><P align=justify><strong><FONT size=1>—Mire, sí, lo acabo de comprar pero lo necesito para trabajar... como me quedé sin empleo...</FONT></strong></P><P align=justify><strong><FONT size=1>—Bueno, pero yo se lo devolvería mañana bien temprano.</FONT></strong></P><P align=justify><strong><FONT size=1>—Está bien.</FONT></strong></P><P align=justify><strong><FONT size=1>A la mañana siguiente, como había prometido, el vecino tocó la puerta.</FONT></strong></P><P align=justify><strong><FONT size=1>—Mire, yo todavía necesito el martillo. ¿Por qué no me lo vende?</FONT></strong></P><P align=justify><strong><FONT size=1>—No, yo lo necesito para trabajar y además, la ferretería está a dos días de mula.</FONT></strong></P><P align=justify><strong><FONT size=1>—Hagamos un trato –dijo el vecino— Yo le pagaré a usted los dos días de ida y los dos días de vuelta, más el precio del martillo, total usted está sin trabajar. ¿Qué le parece?</FONT></strong></P><P align=justify><strong><FONT size=1>Realmente, esto le daba un trabajo por cuatro días...</FONT></strong></P><P align=justify><strong><FONT size=1>Aceptó.</FONT></strong></P><P align=justify><strong><FONT size=1>Volvió a montar su mula.</FONT></strong></P><P align=justify><strong><FONT size=1>Al regreso, otro vecino lo esperaba en la puerta de su casa.</FONT></strong></P><P align=justify><strong><FONT size=1>—Hola, vecino. ¿Usted le vendió un martillo a nuestro amigo?</FONT></strong></P><P align=justify><strong><FONT size=1>—Sí...</FONT></strong></P><P align=justify><strong><FONT size=1>—Yo necesito unas herramientas, estoy dispuesto a pagarle sus cuatro días de viaje y una pequeña ganancia por cada herramienta. Usted sabe, no todos podemos disponer de cuatro días para nuestras compras.</FONT></strong></P><P align=justify><strong><FONT size=1>El ex –portero abrió su caja de herramientas y su vecino eligió una pinza, un destornillador, un martillo y un cincel. Le pagó y se fue..<I>"...No todos disponemos de cuatro días para hacer compras</I>", recordaba.</FONT></strong></P><P align=justify><strong><FONT size=1>Si esto era cierto, mucha gente podría necesitar que él viajara a traer herramientas.</FONT></strong></P><P align=justify><strong><FONT size=1>En el siguiente viaje decidió que arriesgaría un poco del dinero de la indemnización, trayendo más herramientas que las que había vendido. De paso, podría ahorrar algún tiempo en viajes.</FONT></strong></P><P align=justify><strong><FONT size=1>La voz empezó a correrse por el barrio y muchos quisieron evitarse el viaje.</FONT></strong></P><P align=justify><strong><FONT size=1>Una vez por semana, el ahora corredor de herramientas viajaba y compraba lo que necesitaban sus clientes. </FONT></strong></P><P align=justify><strong><FONT size=1>Pronto entendió que si pudiera encontrar un lugar donde almacenar las herramientas, podría ahorrar más viajes y ganar más dinero. Alquiló un galpón.</FONT></strong></P><P align=justify><strong><FONT size=1>Luego le hizo una entrada más cómodo y algunas semanas después con una vidriera, el galpón se transformó en la primera ferretería del pueblo.</FONT></strong></P><P align=justify><strong><FONT size=1>Todos estaban contentos y compraban en su negocio.</FONT></strong></P><P align=justify><strong><FONT size=1>Ya no viajaba, de la ferretería del pueblo vecino le enviaban sus pedidos. Él era un buen cliente.</FONT></strong></P><P align=justify><strong><FONT size=1>Con el tiempo, todos los compradores de pueblos pequeños más lejanos preferían comprar en su ferretería y</FONT></strong></P><P align=justify><strong><FONT size=1>ganar dos días de marcha. </FONT></strong></P><P align=justify><strong><FONT size=1>Un día se le ocurrió que su amigo, el tornero, podría fabricar para él las cabezas de los martillos.</FONT></strong></P><P align=justify><strong><FONT size=1>Y luego, ¿por qué no? las tenazas... y las pinzas... y los cinceles. Y luego fueron los clavos y los tornillos...</FONT></strong></P><P align=justify><strong><FONT size=1>Para no hacer muy largo el cuento, sucedió que en diez años aquel hombre se transformó con honestidad y trabajo en un millonario fabricante de herramientas. El empresario más poderoso de la región.</FONT></strong></P><P align=justify><strong><FONT size=1>Tan poderoso era, que un año para la fecha de comienzo de las clases, decidió donar a su pueblo una escuela. Allí se enseñarían además de lectoescritura, las artes y los oficios más prácticos de la época.</FONT></strong></P><P align=justify><strong><FONT size=1>El intendente y el alcalde organizaron una gran fiesta de inauguración de la escuela y una importante cena de agasajo para su fundador..A los postres, el alcalde le entregó las llaves de la ciudad y el intendente lo abrazó y le dijo:</FONT></strong></P><P align=justify><strong><FONT size=1>—Es con gran orgullo y gratitud que le pedimos nos conceda el honor de poner su firma en la primera hoja del libro de actas de la nueva escuela.</FONT></strong></P><P align=justify><strong><FONT size=1>—El honor sería para mí –dijo el hombre—. Creo que nada me gustaría más que firmar allí, pero yo no sé leer ni escribir. Yo soy analfabeto.</FONT></strong></P><P align=justify><strong><FONT size=1>—¿Usted? –dijo el intendente, que no alcanzaba a creerlo </FONT></strong></P><P align=justify><strong><FONT size=1>—¿Usted no sabe leer ni escribir? ¿Usted construyó un imperio industrial sin saber leer ni escribir? Estoy asombrado. Me pregunto ¿qué hubiera hecho si hubiera sabido leer y escribir?</FONT></strong></P><P align=justify><strong><FONT size=1>—Yo se lo puedo contestar –respondió el hombre con calma—. ¡Si yo hubiera sabido leer y escribir... sería portero del prostíbulo</FONT></strong>!..</P></FONT>]]>
   </description>
   <pubDate>Thu, 18 May 2006 00:08:16 +0000</pubDate>
   <guid isPermaLink="true">http://www.moyahua.com/forum/forum_posts.asp?TID=1206&amp;PID=2366&amp;title=el-portero-del-prostbulo#2366</guid>
  </item> 
 </channel>
</rss>