-- EL CIMBALO DE ORO --
Hace mucho años, vivía en Uxmal, un rey que gobernaba muchos pueblos y tenía un gran ejército. En ese tiempo, vivía también una bruja, en las afueras de la ciudad. Esa bruja hablaba con los duendes, que vivían en el campo y sólo salían de noche. La bruja ya estaba muy vieja, pero quería tener un hijo. Entonces los duendes le regalaron un huevo y le dijeron que lo cuidara. La bruja llevó el huevo a su casa y lo enterró. Pasó el tiempo y del huevo salió un niñito. El niño no creció mucho y se quedó como un enanito, igual que los duendes del bosque. El enano era muy listo y veía que la bruja, diario iba a buscar agua, pero antes tapaba muy bien las cenizas del fogón que estaban en el piso. Un día el enano le hizo un agujero al cántaro donde la bruja traía agua, para que tardara más tiempo y él pudiera revisar lo qué había entre las cenizas.
La bruja tardó mucho y el enano pudo ver qué había debajo de las cenizas del fogón: un címbalo de oro. Lo sacó de la tierra y con un palo lo tocó. El sonido fue muy fuerte y se oyó en todas las ciudades y todos los pueblos.
Cuando el rey escuchó ese sonido, tuvo mucho miedo, pues las profecías decían que cuando sonara el címbalo de oro, habría un nuevo rey en Uxmal. La bruja también lo escuchó y corriendo fue a su casa para ver al enano.
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Cuando llegó, lo regañó pero en eso llegaron también los soldados del rey, quienes se llevarón al enano. Cuando el rey lo vió, se rió mucho y pensó: "Este enano no será rey, le voy a poner unas pruebas para eliminarlo". Entonces le dijo: Enano, si tú vas a ser rey, tienes que pasar tres pruebas para demostrar tu sabiduría. El enano respondió: Está bien, pero con la condición de que tú también pases esas pruebas.
El rey accedió y le dijo: acepto, ahora dime ¿cuántos frutos tiene este árbol?, y el enano respondió un número que los soldados del rey contaron después y fue exacto. La cantidad que dijo el rey no fue la correcta. Luego vino la segunda prueba y el rey propuso: vamos a hacer una estatua de nosotros que resista el fuego. Ganará la que no se queme. El rey hizo primero una de piedra que se deshizo en el fuego, luego otra de madera que se quemó y una más de oro que se derritió. Cuando fue el turno del enano, él hizo una de barro que cuando la puso al fuego quedó dura y no se quemó.
El rey entonces, tuvo más miedo y le dijo al enano: mañana es la última prueba, hay que romper en la cabeza diez cocoyoles. El cocoyol es una fruta que parece un coco chiquito pero sin agua adentro y es muy duro.
La bruja le hizo un casco al enano con el caparacho de una tortuga, que puso debajo de su cabello y así quedo oculta la protección. Cuando llegó el momento de la prueba, pasó primero el enano, le rompieron los diez cocoyoles. El rey tenía muchísimo miedo, pero se dirigió al lugar de la prueba, al primer golpe en su cabeza para romperle el cocoyol, el rey murió.
Entonces el enano fue rey, pero como necesitaba un palacio, sus amigos del bosque, o sea, los duendes, se lo construyeron en una noche y ahí vivió muchos años.
LEYENDAS MAYAS.
------------- RAMON RUIZ GONZALEZ
" Es presisamente la posibilidad de realizar un sueño lo que hace que la vida sea interesante " -PAULO COELHO- .......
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